Sucede que a veces, en este país llamado España, es complicado que reconozcan tus méritos si no te encuentras en el epicentro geográfico del mismo. Quizá con internet haya cambiado (o esté cambiando) este paradigma, pero lo cierto es que he conocido y sigo conociendo a muchísima gente no madrileña que de haber nacido en la capital tendría una consideración mayor.
Uno de los casos más sangrantes es el del economista y consultor de empresas Fernando Giner Grima. No porque le falte trabajo, ni mucho menos. Ni porque muchísima gente en nuestra geografía sea consciente de su nivel. Solamente porque, en un mundo donde la economía necesita ser explicada de forma sencilla, no he conseguido encontrar a a otra persona como él. A nadie.
Fernando, entre otras muchísimas cosas, fue director durante 10 años de la exitosa escuela de negocios Estema. Pero llegó un día en el que concluyó dos cosas: que necesitaba escribir un libro para advertir a la gente de lo que se avecinaba y que quería establecerse por su cuenta, lejos de cargos administrativos y restrictivos.
Ambas cosas las consiguió. Sus dos libros publicados por ROM Editors ('El Reto' en 2009 y 'El Debate' en 2010) deberían ser referencias en España. Sobre todo porque en el primero vaticinó (y fue EL ÚNICO QUE LO HIZO) que la crisis tendría forma de L y que no abandonaríamos el palito bajo horizontal como mínimo hasta 2014. Y en el segundo advirtió del inminente nuevo orden mundial, donde Europa quedaría relegada como ya se está viendo a causa de las tensiones sobre el Euro.
Hoy, Fernando tiene una sección fija en el magazine local de EsRadio en Valencia, es tertuliano fijo en Canal 9 y escribe cada jueves en su blog de Las Provincias 'Vivir sin jefe'. Y, además, viaja por toda España dando conferencias y asesorando a empresas del tamaño de Warner. Y, aunque no le guste decirlo, estuvo en la terna para ser Conseller de Economía de la Generalitat Valenciana.
Y mientras, en España el Ministro de Economía llega tras dirigir la filial española de Lehman Brothers. Y el Presidente del Gobierno se pone nervioso en su única rueda de prensa pública en seis meses y su gabinete debe filtrar una nota edulcorada sobre las reformas a la agencia EFE para que el ridículo sea menor.
Pero, como siempre, los Fernando Giner del mundo no son los elegidos para salvar al ciudadano. Aunque al menos nos queda el consuelo de poder disfrutar de su trabajo para la sociedad civil día a día, donde quizá sean mucho más efectivos.
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