Los treintañeros (y en adelante) que lean este blog y sean futboleros sabrán al instante de quién les hablo. Un espigado central, más marcador que sacador de balón, que se juntó en La Masía con Nayim y más tarde triunfó en Mallorca, Valencia y Villarreal. Era un tío de club, sin estridencias, pero que tuvo una carrera bastante más larga y fructífera que la de otros con mayor calidad.
Siempre fue una persona bastante diferente a sus compañeros. Era capaz de conceder una entrevista a un periodista veinteañero sin ningún amago de divismo. Bromeaba en cada sesión con David Vidal, que le apretaba pero también lo alineaba siempre. O incluso con Serra Ferrer, quien le llamaba a casa por la noche en las islas para ver si no había salido y, en cuanto colgaba, se marchaba a disfrutar de la maravillosa noche balear.
También al contrario que muchos de sus contemporáneos, ni suplicó ni mendigó puestos en escuelas tras sacarse el carnet de entrenador. Y, como vio que en el Valencia los amiguismos seguían presentes, acabó vinculándose a proyectos del Barcelona, donde algo habrán hecho bien para jugar con nueve canteranos la final de un Mundial de Clubes.
Con los deportistas de élite suele haber varios lugares comunes, pero uno de ellos resalta por encima de todos: cuando lo dejan, son incapaces (lógicamente) de dejar atrás lo que ha supuesto el primer tramo de sus vidas. Y se meten a técnicos (con éxito relativo la mayoría), a directores deportivos (lo mismo o más) o a comentaristas (porque me toca las narices decir periodistas, aunque muchos de ellos, que denigraron a los medios estando en activo, se autoproclaman luego con esa denominación).
Sin embargo, a Serer nunca se le han caído los anillos por ayudar a su familia a poner cafés y vender dulces en la muy recomendable Pastelería Caramel de Valencia. De hecho, siempre en Fallas te lo podías encontrar allí currando en turnos de 16 horas.
Y quizá por ello tampoco haya hecho ascos, sino todo lo contrario, a la aventura que está viviendo desde hace dos meses y que muchos de sus excompañeros señoritingos se hubieran tomado a risa o incluso como un insulto a su trayectoria.
Pep dirige en estos momentos la escuela del Fútbol Club Barcelona en Corea (la del Sur, no la del afortunadamente desaparecido Kim Jong Il). Y allí se fue con el petate, tras pensárselo en menos de una semana, para seguir vinculado al fútbol, que es lo que le apasiona en cualquiera de sus vertientes.
Por eso, en estos tiempos de niñatos malcriados millonarios y sin afán de mejora intelectual que vemos a diario en el mundo del balompié, al menos sabemos que hay alguien que sigue trabajando por amor al juego.
Un jugador del que tenen que aprendre molt els jugadors de ara i del futur. Quina entrada mes bona David! M'ha agradat molt conèixer què és d'aquest jugador que va formar part del València que em va atrapar de menut.
Cip cip cip! xDD Quina època!
Publicado por: Quico | 21/12/2011 en 13:27