Desafortunadamente, cuando todavía no somos adultos nunca sabemos valorar en su justa medida lo bien que se vive en el colegio, en el instituto y, a veces, en la Universidad. Por eso es a partir de cuando finalizamos esa etapa cuando nos damos de bruces con aquello que nos repetían sin cesar nuestros padres de 'disfruta de estos años que son los mejores de tu vida'.
Y, al igual que no somos conscientes de que ahi hacemos amistades para toda la vida o que conocemos por primera vez 'la angustia de estar enamorado' como dice el niño de LOVE ACTUALLY, hay profesores de los que apenas tenemos recuerdos y otros que, sin hacer nada en especial, no se nos olvidan jamás.
Me contaron no hace mucho que había muerto Jaime Estrada, un maestro de Historia que tuve en 7º de EGB en Jesuitas, en mi primer año viviendo en Valencia. Cabe reconocer que mis esfuerzos en clase no eran sobrehumanos y que estaba en una época complicada de mi vida, pero también es cierto que acabé aprobando la asignatura.
Sin embargo, de él solamente tengo un recuerdo, nítido por único. En una clase estaba hablando de la situación de la Unión Soviética (si alguien con menos de 30 años está leyendo esto seguramente flipará. 7º de EGB? Unión Soviética?). Solo recuerdo su frase 'porque Rusia se está ahogando' a la que yo, que esta pasando olímpicamente del asunto, balbuceé un 'pobrecita' que acabó con mi previsible expulsión de su clase.
Realmente, no me acuerdo de ninguna lección más de ese señor ya mayor, con bigote y pinta de saber absolutamente de todo. Recto pero cariñoso. Deseoso de enseñar su asignatura y, sobre todo, de transmitir valores y modales a los niñatos que éramos entonces.
Y, sin embargo, nunca he sido capaz de olvidar ese episodio. Y mil y una veces me lo he cruzado en la playa de Cullera y otras tantas he querido saludarle, darle las gracias por enseñarme educación básica y decirle que le he tenido siempre presente. Supongo que le hubiera gustado que un alumno se acordara de él.
Ahora, lamentablemente, ya no dispondré de esa oportunidad, pero espero con estas líneas homenajearle como se merece. Porque, al final, por mucho que los maleducados de estos tiempos se empeñen en despreciarles y hasta en agredirles físicamente, después de nuestros padres (y, en algunos casos, a veces más que ellos), los que han hecho de nosotros lo que somos han sido nuestros profesores.
UN PROFESOR Q TE DEJA HUELLA NO LO OLVIDAS
Publicado por: LUCY | 27/01/2012 en 22:45
Coincido absolutamente en todo contigo David. A mí también me echó de clase Estrada y ahora entiendo todo lo que hicieron por nosotros aquellos profesores. Seguramente recordarás también a Magda, Mairena, etc. ¡Cuánto daría por poder darles las gracias!
Saludos
Publicado por: Jose García | 23/07/2010 en 09:27
Yo recuerdo de la EGB a una monja un viernes por la tarde que el lunes por la mañana volvió al cole vestida de cuero y leopardo
Publicado por: checheche.net | 22/06/2010 en 03:27